Sin título
Miraba mi pintura, pensando no recuerdo qué, cuando unas señoronas se posaron delante mío y la escrutaron. Rato al cabo una dijo con desprecio “qué mal gusto…”, mas lo que me disgustó fue que eso me afectara, siquiera un poco. Ratos luego, en tanto charlaba con Curro, le pregunté “qué es mal gusto?” “mmm… tus zapatos son de mal gusto, por ejemplo” respondió, pero no me satisfizo. Mas tarde busqué a Pp y volví a preguntar “oye, qué es mal gusto?”.
He notado con repugnancia, las grandes concesiones de algunos para el veedor de la pintura, para lector del cuento, para el escucha de la guitarra, y con mas asco descubrí entre esos, quienes lo consideraban incluso un deber…Jesús marimba y José!! y no sé por qué sigo ocupándome de estas cuestiones. Cuanto hago, es para mi. Apenas me libro del hastío, del sofoco de los días haciendo mis cositas ¿y tengo que pensar en otros! En mentes que me acogerán? ...Y qué coños es mal gusto?
Este asunto se halla bajo otro mucho mayor, el cual es uno de los pilares del establecido, que trata acerca de lo bello y lo fello.
Pienso en una quinceañera bajita con cuerpo de papa; quizá en otra a la que dicen tripa loca, jorobada por altota; o mas bien en una cuya faz comparan con la superficie lunar…pienso en todas ellas y las veo llorar frente al espejo, al mirar su hermosa desnudez, sufriendo realmente por causa de una mentira, una de tantas que soportan al mundo, donde suplantaron la belleza con ilusiones que elevaron en altares, para adorar lo efímero, vacío y absurdo… y soberbiamente dicen todavía que lo importante es la sustancia!! con una sorna sonrisa que les desmiente.
Esa su belleza por comparación, es una poderosa falacia. Una virtud se les antoja… entonces la fealdad es punible? Recuerdo que vi, camino al trabajo, un cuadro que pintaré. Uno de esos carteles en los paraderos, con una niña bonita agarrando su osito. Linda, candorosa, pelirroja y blanquita. Blanquita, si, porque entre nosotros más blanco es más bonito. Pero a pies de este anuncio había otra niña, seguro de la misma edad y supuestamente lo contario de la otra… flaca, triste y cholita, con una bolsa de caramelos como teddy… cómo desvanecer la ilusión! Cómo despertar! …duermen y no quieren creerlo.
Siento la belleza nacer de sí misma, manar de la carcajada de un niño, del vuelo de un colibrí, del amanecer en verano, y a veces trato que al menos algo de ella reverbere en lo mío. Y lo hago sólo para mi, para ser sincero…aunque tras todo también hablar de esto se antoje de mal gusto.
Publicado originalmente por Feliuzz, el lunes 14 de noviembre de 2005, a las 06:35 pm.



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